logo-ecp
logo-yt logo-spotify logo-ig logo-tiktok

¿Cómo están las PyMEs hoy?, con Lacha Lázzari

Lacha Lázzari, economista, empresario y uno de los analistas más directos de la realidad pyme argentina, se sienta a hablar sin filtro sobre el cambio de modelo económico, por qué los grandes centros urbanos son los perdedores del nuevo esquema y qué tiene que hacer el empresario argentino para no quedarse afuera.

00:00 Comienzo 

01:00 ¿Qué es la escena que más ves cuando entrás a una pyme?

09:33 ¿Por qué no lo hace la empresa privada?

99:46 ¿En qué momento cambia esa mentalidad argentina empresaria?

10:32 ¿Qué consejo en este contexto complejo le darías a alguien?

Abrazá un propósito. ¡Desafía al mundo e inspirá a otros!

Recordá que si querés enviarnos tus preguntas, consultas o sugerencias podés hacerlo a podcast@emprendeconproposito.com.ar

También podés seguirnos en las otras redes:

Web: emprendeconproposito.com.ar

Te dejo un resumen del podcast: 

¿Qué es lo que más ves cuando entrás a una pyme hoy?

Las pymes son un universo muy diverso. No es lo mismo una pyme en la pampa húmeda que en un centro urbano, ni una conducida por alguien de 20 años que por alguien de 60. El que tiene 60 está golpeado por décadas de crisis y no cree en nada: si le decís que 2 más 2 es 4, saca la calculadora para chequearlo. El joven ve el cambio y dice, esto se viene para arriba, me meto. Son cabezas completamente distintas.

Cuando empezó el gobierno de Milei había euforia y esperanza. Hoy esa euforia se apagó. Y hay una división clara: de la Ruta 6 para afuera, el interior productivo tiene chances reales. De la Ruta 6 para adentro, los grandes centros urbanos están en problemas. Esto no es casual: la economía cerrada atraía inversión donde estaba la gente, porque el mercado era local. Con la economía abierta, la inversión va donde está el recurso, no donde está la gente.

¿Y por qué la empresa privada no invierte en infraestructura como la de Vaca Muerta?

Porque tenemos una élite empresaria muy mediocre y un empresario muy golpeado que quedó apichonado. El empresario de fines del siglo XIX que construyó el ramal ferroviario para llevar la cerveza Quilmes a todo el país, o que armó su propio tranvía, no existe más. Hoy en Vaca Muerta hay un trayecto de 50 kilómetros entre Neuquén y Añelo desde donde se van a exportar 50.000 millones de dólares en cuatro años, y todavía falta la ruta. Eso lo tiene que hacer la empresa privada, y no lo está haciendo.

¿En qué momento cambia esa mentalidad empresaria argentina?

El problema es que cambió el modelo pero siguen funcionando las instituciones del modelo viejo. Lo que hubiera marcado una ruptura real era un nuevo sistema tributario. Sin eso, el cambio de régimen no termina de aterrizar. Hay tres velocímetros que preocupan: la velocidad a la que la realidad te impone cambios, la velocidad a la que los gobiernos bajan los costos, y la velocidad a la que los empresarios interpretan todo esto. Muchos siguen quietos mientras el mundo se mueve. Eso es el acta de defunción.

¿Qué consejo le darías a alguien en este contexto?

Primero: salí a buscarlo. La oferta crea su propia demanda. Si querés que te compren, salí a ofrecer y bancate la frustración, porque lo más probable es que te digan que no. Pero nadie te va a buscar a tu casa. Segundo: los más experimentados tenemos que exigirle a los gobiernos que no le rompan los pies a los nuevos emprendedores. Son plantitas recién saliendo. Tercero: no nos olvidemos que estamos en el país más lindo del mundo. Argentina tiene 5.000 kilómetros de costa, 24 climas, todas las alturas, y el sector privado más productivo del mundo. Un yanqui nunca trabajó sin financiamiento. Un japonés nunca esquivó pozos en la Ruta 33. Un alemán nunca llenó papeles en la frontera con 40 grados. El argentino lo hace todos los días. Esa resiliencia es nuestra principal ventaja competitiva. Si le sacás los costos absurdos, Argentina vuela.

Scroll al inicio